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domingo, 29 de marzo de 2009

Cuaderno de Bitácora. Día 42. Se hace camino al andar.

Amanece soleado una vez más en San Miguel. Sin embargo la luz que entra por la ventana tiene menos brillo. El desayuno de los campeones ya no sabe igual. Definitivamente ya casi hemos terminado y eso se puede saborear en el ambiente. El plan del día es bajar por la mañana a la casa de Sam con nuestros trajes de gala y desde ahí ir a un parque a hacer una sesión fotográfica. Andando todos juntos en pijama por las calles de San Miguel, cargados con nuestras armas llama un poco más la atención de lo habitual pero al fin y al cabo esto es un pueblo de artistas y están acostumbrados a ver cosas raras. Sam como un escultor nos va colocando en diferentes poses para reflejar los distintos trabajos del currículum y acaba derivando en fotos de peleas de todos contra él. Simultáneamente en otros lados del parque, entre los alumnos aprovechamos la ocasión para grabarnos haciendo algunas cosas, tomarnos fotos con nuestros compañeros y pasar el rato haciendo risas y recordando batallas.



La mañana pasa rápido y volvemos a la casa de Sam para vestirnos de civiles e ir a comer por ahí y hacer tiempo hasta la sesión de la tarde, para la ceremonia de clausura. Vestidos otra vez de sedas vamos al parque donde nos había convocado a las 3 para hacer una pequeña demostración entre nosotros saliendo solos o con compañero pudiendo hacer cualquier trabajo, no necesariamente parte del currículum que hemos estado trabajando. Pudimos ver por supuesto todo lo que hemos trabajado, pero también algo de 5 Secciones, Xinyi, Estilo del Agua y un par de demostraciones de Sam en mano vacía y en espada bastante espectaculares, sobre todo esta última.


La ceremonia de clausura se realizó siguiendo las tradiciones del país, cerrando el círculo que abrimos al principio. Muchos agradecimientos, sentimientos y buenas intenciones. Una demostración para la santera por parte de Simon y yo, dentro del círculo haciendo la forma de 88, bendiciones y finalmente los certificados. Todos los certificados estaban hechos a mano y personalizados para cada uno de nosotros. El mío tiene la figura de Xuan Wu, el Dios de las Artes Marciales, de pie sobre una tortuga y una serpiente, dibujado con un solo trazo, junto a 10 sellos que representan los 9 trabajos diferentes que hemos realizado y uno más por la consecución del currículum completo del estilo Yang.




A la noche nos fuimos a Tío Lucas, el local donde Bobby Kap toca por las noches a cenar y la experiencia fue algo extraordinario. Había oído muchas alabanzas pero lo que me encontré superó mis expectativas. Es realmente un maestro. Junto con Ken, uno de los invitados habituales a la guitarra y un bajo y un batería, Bobby con su voz acompañado en ocasiones de su harmónica, conseguía que se me pusieran los pelos como escarpias del sentimiento que transmitía. El día fue sin duda intenso como los tres meses que hemos vivido aquí. Lo experimentado ha sido muy enriquecedor y desde luego ha cambiado mi perspectiva del camino a seguir, así que habrá que empezar a andarlo para poder crearlo y será un placer teneros a todos vosotros como compañeros de viaje… pero eso ya es otra historia.


The End.

sábado, 28 de marzo de 2009

Cuaderno de Bitácora. Día 41 de 41. Todo principio tiene un final.

Esta semana se ha alargado un poco más para cubrir los últimos coletazos de material que quedaban por ver. Ha amanecido soleado, como no podía ser de otra manera para la última clase. Después del desayuno de los campeones, bajamos a las terrazas cargados con nuestras espadas pues Sam nos avisó ayer de que quería profundizar en algunos detalles… ¡Se presenta bien el día, siempre es bienvenida la espada! Trabajamos media mañana profundizando en un ejercicio que representa las 5 fases de la interacción en una pelea con espada y como integrar esto con los otros ejercicios a pie fijo que habíamos hecho, dando pie al esgrima libre. Ed y yo ya habíamos explorado estos conceptos por nuestra cuenta en nuestras luchas particulares, así que la clase fue especialmente interesante para tomar nuevas ideas, aclarar ciertos conceptos y para que entren más ganas de jugar… No sé si crearé un club de esgrima de taichí cuando vuelva, pero la idea ronda por la cabeza.

La segunda parte de la mañana la dedicamos a algunas variantes en el patrón del dalú y en cómo integrarlo en caso de necesidad en una pelea. Muy interesante… ya veremos cómo le damos aplicación.

A la hora de la comida fuimos a otra taquería y en honor a Marta me tomé unas quesadillas de mole, rajas con crema y picadillo. Después de un poco de descanso, nos reunimos en la casa de Sam para la sesión de la tarde. Nos entregó los últimos manuales y los comentamos, haciendo hincapié en las variaciones que había hecho en las traducciones de los clásicos según su punto de vista sobre otras traducciones conocidas (conocidas para los que leen a los clásicos, del taichí, por supuesto). Y después… examen oral. Que cual es la relación en el entrenamiento de la forma de mano vacía individual y el entrenamiento en parejas de lanza, que qué es lo que falta en el entrenamiento si no se hace sable (a parte del sable), que qué relación hay en el movimiento de doblar hacia atrás de la forma de 88 y las 4 manos explicándolo en el contexto del dalú, que cual es el motivo de presentar la lanza después de la espada y esta después del sable, qué cuales son las relaciones de los 8 métodos básicos de empuje de manos con la forma de 88, que qué aportan los ejercicios de pasos 3-3 y 3-2 al estudio del currículum,… y finalmente un ejercicio de combinación en imaginación de todo el currículum de parejas. Uno describe una aplicación y el siguiente sentado en el círculo tiene que explicar como la manejaría y haría una contra cambiando cada vez de parcela… A esto también habíamos jugado ya bastante Ed y yo, pero físicamente. Tener que hacerlo de cabeza era un poco más difícil y además sin poder planificar, porque no sabías lo que te iba a dejar montado el compañero de al lado.

Ya después de sufrir y sobrevivir al interrogatorio con más gloria que pena, nos quedamos un poco más hablando de la experiencia particular de cada uno durante estos tres meses y lo que han supuesto para cada uno de nosotros, hasta que el hambre nos vence y decidimos volver al sitio de hace un par de noches a tomar más tacos al pastor porque realmente fue algo excepcional. Vuelta a casa con el estómago lleno y a trabajar con el ordenador antes de ir a la cama. Mañana no tenemos oficialmente clase, pero hemos quedado para hacer unas cuantas fotos del currículo y por la tarde tendremos la ceremonia de clausura y entrega de diplomas.

viernes, 27 de marzo de 2009

Cuaderno de Bitácora. Día 40 de 42. Atando cabos sueltos.

Resumen de ayer y hoy. Dos días soleados iniciados con desayuno de los campeones. Los dos días los hemos dedicado a la lanza por la mañana y al dalú por la tarde. Con la lanza hemos terminado con una introducción con bastante profundidad que nos deja con mucho trabajo para entrenar por nuestra cuenta en establecer unas buenas basas y con información más que de sobra para con tiempo, conseguir un gran nivel en este arma generalmente olvidada por la mayor parte de los practicantes. Lo interesante es que todo el trabajo se basa no en formas, sino en ejercicios por parejas y energías y aplicaciones.

Del Dalú que voy a decir. Sin duda, junto con 4 manos es la perla del estilo Yang si se trabaja adecuadamente. Ya sólo nos queda mañana de entrenamiento completo y el sábado para hacer remates. Ya casi estoy de camino a casa.

Como dato a parte del taichi... ayer tomé posiblemente los mejores tacos que he probado, unos tacos al pastor espectaculares. Tendré que volver antes de marchar.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Cuaderno de Bitácora. Día 38 de 41. Todos contra los molinos de viento.

No sólo amanece soleado sino que las previsiones son de que va a ser el día más caluros de la semana. Después del desayuno de los campeones, bajamos al parque armados con nuestras lanzas para la sesión de la mañana. Aunque trabajamos con esta arma en los primeros bloques, todavía nos queda mucho por aprender y el tiempo apremia. Pasamos la mañana practicando, depurando y mejorando la técnica a través de dos ejercicios por parejas. En el primero los objetivos eran estómago, hombro, pierna y garganta y trabajábamos un tipo de paradas y el segundo era corazón, rodilla, hombro y garganta, con otro tipo de paradas diferentes, más relacionadas con la adherencia. Muy interesante, pero a la vez muy cansado en los brazos, ya que para poder centrarnos más en la técnica, trabajamos un solo lado en la clase.


Al terminar la mañana, subida de las escaleras y nos vamos al mercadillo callejero de los martes, que me todavía no había visitado. Si te imaginas el puesto más cutre del Rastro con los trastos más inverosímiles que piensas que jamás se venderían… ese es una tienda de Serrano comparado con algunos de los puestos de allí. También había muchas cosas de ropa, comida y demás, toda una experiencia cultural. Aprovechamos para comer de tacos en uno de los puestos y aunque Ed no estaba muy convencido por la posibilidad de pillar una diarrea de las que hasta ahora nos hemos librado, la verdad es que estaban buenísimos y de momento no parece haber pasado nada.

En la sesión de la tarde nos centramos en Dalú, ese gran desconocido. El nivel de profundidad en el que nos estamos moviendo es en ocasiones un poco desesperante. Analizamos cada movimiento desde su aplicación y su relación con 4 manos, como una parte de un estudio más general y análisis de teoría de combate. Después de la clase nos vamos casi todos a la casa de los Suspiros, donde viven varios de los compañeros, a celebrar el cumpleaños de Trude.

Vuelta a casa, escribir el blog, un poco de relax y algo de entrenamiento antes de acostarme. Mañana va a ser un día duro seguro.

martes, 24 de marzo de 2009

Cuaderno de Bitácora. Día 37 de 41. Terminamos con los 88 y casi entre nosotros.

Empezamos el primer día del último bloque con un sol deslumbrante y el tradicional desayuno de los campeones. Bajamos a las terrazas sabiendo que cada vez nos queda menos para volver y tenemos que aprovechar lo máximo posible. Aunque la semana pasada terminamos la forma de 88, hoy hemos dedicado el día a revisar los puntos difíciles, a introducir diferentes tipos de entrenamiento y energías, jugar con las distancias, pequeñas luxaciones, velocidades, variaciones, realizar bucles entre pequeñas partes de la forma, trabajar los distintos puntos puente para ir a distintas partes de la forma y finalmente, el 88 mix… la pieza maestra del entrenamiento que abre la puerta al combate libre de taijiquan. Consiste en poder responder con cualquier movimiento de la forma la energía que manda el compañero sin tener que ser necesariamente el que correspondería por secuencia. El resultado es una forma nueva e improvisada cada vez, realmente auténtica en función de lo que está pasando. Un trabajo de lo más interesante y con muchas posibilidades. Estoy deseando hacerlo metiendo en la mezcla las 5 secciones.

Por la tarde después del entrenamiento fuimos a hacer compra de regalos, que se nos echa el tiempo encima y algunos todavía no hemos comprado nada (por algunos quiero decir yo), pero el mercado de artesanos ya estaba cerrado, así que tendré que buscar un momento otro día a la hora de la comida.

Subida de escaleras, cena… espaguetis con mayonesa por quinta vez (María se está relajando mucho últimamente), charla, peli, entrenamiento antes de acostarnos y a la cama.

jueves, 19 de marzo de 2009

Cuaderno de Bitácora. Día 35 de 41. Y nos seguimos pegando... Mariconadas las justas

Después de las nubes de la tarde de ayer y el pequeño chaparrón que hubo a la noche, hoy vuelve a amanecer soleado en San Miguel. Ataviado de nuevo con los pantalones cortos y después del desayuno de los campeones, bajamos a las terrazas para seguir con esta obra de arte de las artes marciales internas. Un poco de práctica mientras que va llegando todo el mundo recordando los dos lados de la forma que cada vez se hacen más largos y con más información. La mañana se hace larga por el trabajo que tenemos acumulado en las piernas y los brazos, pero con las ganas que tenemos de seguir avanzando se hace más llevadero. Después de unas cuantas luxaciones, golpes de hombro, codo y puñetazos diversos, llego a la conclusión que el Sanshou de 5 secciones es una maravilla… pero como punto de partida. Al lado de esta forma parece el Sanshou de Pin y Pon. Así entre epifanías y golpes pasamos la mañana.

Subida de las escaleras, comida, descanso y vuelta a bajar para seguir concentrados en la tarea. Seguimos avanzando hasta llegar a las patadas y más golpes de hombro (diferentes esta vez) y terminamos exhaustos pero con ganas de más. Christian, uno de los invitados de la semana que estuvo en España en el último seminario de Sam haciendo de traductor, me pidió hacer un poco de tuishou a lo que por supuesto no me pude negar. Ya molidos del todo, Ed y yo bajamos al centro a hacer un poco de compra para el desayuno de mañana ya que íbamos un poco cortos de existencias. En el camino nos encontramos con una procesión de lo más interesante. La gallina Caponata y unos vestidos de muertos iban escoltando a otros personajes de barrio sésamo, más vestidos de muerto, una geisha , un hombre vestido de mujer con minifalda y top, dos mujeres vestidas con poca ropa y bailando como si estuviesen en el carnaval de Río, diferentes disfraces extraños genéricos y luego una larga fila de gente con cajas en la cabeza en las que iban iconos religiosos, con varias ancianas cantando himnos y cerrando la procesión un gran santo rodeado de flores de plástico gigantes. ¡Toda una experiencia religiosa!

Vuelta a casa con las viandas, cena, charla, algo más de entrenamiento y a la cama, que mañana va a ser un día muy intenso para poder terminar la forma.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Cuaderno de Bitácora. Día 34 de 41. Feliz día de San Patricio.

Nueva mañana soleada en San Miguel, pero algunas nubes acechan por el horizonte. Después del desayuno de los campeones bajamos a las terrazas no sin notar en las escaleras que tengo las piernas un poco más cansadas de lo normal. No sólo acusan el trabajo del entrenamiento con Ed, sino que también me recuerdan que quizá no fue una buena idea empezar ayer la semana subiendo corriendo las escaleras dos veces… pero ya no tiene solución.
Llegamos a las terrazas para seguir con la forma durante toda la mañana, con muchas mejoras en la técnica y descubriendo más secretos escondidos en los movimientos. Poco a poco la mañana fue pasando y las energías descendiendo. Hoy teníamos pensado ir al mercadillo de los martes pero al final pensamos que era mejor quedarse en casa y tratar de descansar, porque íbamos un poco por detrás en lo programado y la tarde iba a ser dura. Así que subida de las escaleras, con mucha calma, comida y siesta de los campeones, con pijama y orinal.

Volvemos a bajar con renovadas energías (sobre el papel, porque en la realidad no teníamos muchas) y a lo largo de la tarde fuimos recuperando el tiempo a la vez que unos nubarrones negros se iban colocando sobre nosotros. Creo que eran nubes por los recuerdos que tengo de haberlos visto en España, porque aquí sólo vemos cielo azul. Declan, irlandés de sangre, vino a la tarde vestido de duende, todo de verde, con el bigote de su frondosa y habitual barba afeitado y regalando monedas de chocolate para celebrar el día de San Patricio. Según la clase se iba acercando al final, los truenos resonaban en la distancia y en el último minuto empezó a chispear. El plan para la tarde de hoy era una clase de cocina mexicana a cargo de Betty, la mujer de Erik en la que yo estuve de traductor. Sopa azteca de primero y de segundo pollo relleno de queso y jamón en salsa de chile poblano o en salsa de flor de calabaza con flan de postre. No tengo palabras para describir las virtudes de Betty en la cocina y lo exquisito que estaba todo. Me llevo las recetas para intentarlo en casa a mi vuelta, esperando estar a la altura.

Vuelta a casa ya tarde y con la tripa llena, trabajar en el blog y repasar un poco las formas antes de ir a la cama, que aunque estemos cansados, al final no podemos dejar de ser unos enfermos obsesionados con el taichí.

martes, 17 de marzo de 2009

Cuaderno de Bitácora. Día 33 de 41. Empezamos con el Sanshou.

Amanece soleado de nuevo en San Miguel (como siempre). Después del desayuno de los campeones, bajamos a las terrazas para empezar con la forma de 88 completamente ilusionados. Esta semana se unen a nosotros algunos nuevos compañeros que han venido para trabajar sobre esta forma. Elegimos compañero para pasar todo el entrenamiento y tengo la suerte de estar con Ed durante estos cuatro días. Se supone que tenemos que trabajar en un solo lado, pero los dos estamos con la idea de hacer un poco de trampa y hacer los dos lados, que como ya sabemos la secuencia, podemos tratar de trabajar todos los detalles.

Los primeros movimientos son sencillos, igual que en cinco secciones… pero si son iguales y tengo alguna corrección en los puñetazos, eso significa que también tengo que cambiar mis cinco secciones… ¡mala suerte! Seguimos avanzando en la forma y los movimientos que conocía resultan ser meras caricaturas de lo que realmente son. La profundidad de las energías y las aplicaciones en esta forma resultan formidables. Llega al hora de la comida y me animo a subir las escaleras corriendo… pero sólo tres cuartas partes. El último tramo tiene la misma pendiente que una pared y aunque echando el resto podría hacerlo, queda mucha semana por delante. Comemos, descansamos y volvemos a bajar.

Seguimos avanzando en la forma y de vez en cuando probando con algún otro compañero para tantear diferentes energías. Pasa la tarde con un buen empujón a la forma y más trabajando ambos lados. La cabeza está un poco saturada pero el cuerpo acaba respondiendo de forma automática a las energías. Cuando la clase termina parece que nos hemos quedado con ganas de mas porque algunos de los nuevos compañeros, Ed y yo, nos quedamos haciendo rondas del Sanshou de 5 secciones, que conocemos todos, jugando con diferentes energías y en definitiva pasándolo en grande hasta casi las 7. Subimos a cenar con Christian y Jerry como invitados y vuelvo a subir el mismo tramo de escaleras corriendo, para asentar el entrenamiento. Después de la cena, Simón recibe un masaje de Jerry ya que está pasándolo un poco mal con la espalda, charla, jugar con poco con las espaditas, por si no habíamos tenido suficiente hoy, y a la cama, que mañana va a ser un largo día.

jueves, 12 de marzo de 2009

Cuaderno de Bitácora. Día 31 de 41. Menuda cena

Otro día soleado en San Miguel. Después de disfrutar del merecido desayuno de los campeones, bajamos a las terrazas para continuar con la forma larga, que ya se está haciendo larga, larga.

El día transcurre tranquilo entre movimiento y movimiento, incluyendo la tradicional subida de escaleras a medio día y terminamos en las siete estrellas. Ya nos quedamos a nada de terminar la forma (no me lo puedo creer). Después de la clase decidimos ir a cenar comida española. El único restaurante español que conocíamos era uno que también servían comida mexicana, china y japonesa, así que no estaba demasiado convenido pero pensaba darle una oportunidad. Afortunadamente Tony nos contó que él había estado en una Taberna española que tenía muy buena comida. Cuando llegamos allí, resulta que era una taberna Vasca especializada en pintxos… todavía se me saltan las lágrimas al recordarlo. La dueña y cocinera se llamaba Josune (evidentemente con denominación de origen) y estuve un rato charlando con ella antes de empezar la cena. Para beber, un verdejo que me supo a gloria (dos botellas) y para comer… ¡Vete sacando pintxos hasta que digamos basta! Tortilla de patata, pimientos del piquillo rellenos de bacalao, jamón como Dios manda y no esa guarrería cocida, anchoas con alcaparras, solomillo con manchego, chistorra, champiñones al ajillo, espárragos de Navarra con vinagreta… Una sinfonía de sabor al paladar que hizo las delicias de todos los presentes.

Me quedé con las ganas de croquetas pero Josune me contó que no tienen mucha salida en México y que se acaban echando a perder. Al despedirnos, me preguntó si volveríamos antes de regresar a casa y le dije que por supuesto, pero si nos hacía croquetas ¿De que las quieres, de bacalao, de jamón,…? Lo que nos prepares será perfecto. Así que tenemos una cita, gastronómica, por supuesto.



miércoles, 11 de marzo de 2009

Cuaderno de Bitácora. Día 30 de 41. Sorpresas en la casa

Amanece soleado de nuevo en San Miguel. Después del desayuno de los campeones, bajamos a las terrazas para continuar durante toda la mañana con la forma de 108. No avanzamos mucho, pero lo detallamos profundamente. Después de una dura sesión de intenso trabajo, volvemos a casa para comer, esperando no tener nuevas sorpresas, y así parece de primeras, la comida está en la mesa, la casa recogida, así que después de comer y descansar, mientras que nos preparamos para salir, veo algo por el rabillo del ojo moviéndose por el salón. En un principio pensaba que era una hoja desplazándose con la corriente de aire, pero al mirarlo fijamente, ¡era un escorpión! Paloma, la próxima vez que te pongas a hacer aspavientos por ver una cucaracha en casa, recuerda que podría ser peor. Después de unas cuantas fotos, comentarios sobre como el ala canadiense de la casa anda con los pies desnudos y consejos sobre revisar los zapatos cada mañana antes de calzarnos, armado con mi sable, hice mi mejor tajo para cobrarme la presa.

Bajamos a las terrazas para la sesión de la tarde en la que continuamos nuestro camino a través de la tercera sección. Al terminar me fui al pueblo para un buen corte de pelo y un afeitado. Cambio de aspecto total ya que hacía años que no me quitaba la barba… bueno, no del todo, me he dejado una pequeña perilla para hacer juego con mi espada. Al llegar a casa (subiendo las escaleras por segunda vez en el día, por supuesto), cena, charla, algo de tele y a redactar el blog, que hay que acostarse.

martes, 10 de marzo de 2009

Cuaderno de Bitácora. Día 29 de 41. Empezamos la antepenúltima sesión

Otra no solamente luminosa mañana en San Miguel, sino también especialmente calurosa. Hoy, después del desayuno de los campeones, bajamos a las terrazas si nuestras sudaderas, ya en manga corta preparados para la acción. Empezamos calentando como ya acostumbramos Ed y yo dando caña con las espadas, en ritmo cada vez más fuerte, tanto que un grupo de lugareños se quedó un rato mirándonos tratando de averiguar si estábamos jugando o estábamos tratando de resolver alguna afrenta a la vieja usanza.

Ya no sólo calientes, sino con algunos arañazos frutos del entusiasmo, empezamos en grupo a repasar la forma mientras que llegaba Sam. El día ha sido largo y estamos ya casi al final de la segunda sección (sólo nos faltan dos movimientos). En medio, subida de las escaleras para la comida con la sorpresa, ya empieza a ser cada vez menos sorpresa por lo habitual, de que María vino sólo un momento por la mañana y nos dejó comida pero no cena, así que cena de sobras, que como sólo sabe cocinar para 12, no nos faltan, charla, un poco de tele y a la cama, que la semana es larga y el cansancio se acumula.
Habreis notado que últimamente estoy haciendo las entradas del blog más cortas. Esto es por dos razones: la primera es que como ahora nos dedicamos sólo a la forma, no tengo muchas cosas que contar, la segunda es que cada día llego más cansado y con menos fuerzas para escribir, pero saber que tengo lectores fieles me anima a hacer el esfuerzo.

viernes, 6 de marzo de 2009

Cuaderno de Bitácora. Día 27 de 41. Menos mal que los 108 son sólo 37

Otra mañana luminosa y caldeada en San Miguel. Después del desayuno de los campeones, y trabajar el el blog del día anterior (como estoy haciendo hoy) con la taza de café al lado, bajamos a las terrazas y como es habitual utilizo la espada para hacer el calentamiento. Un poco de trabajo libre intercalando las diferentes guardias y ataques y un poco de forma con Truda y Simon. Hoy dedicamos todo el día a la forma de 108. El nivel de detalle con el que trabajamos es impresionante, sobre todo porque no está dedicado a nivel coreográfico sino a los principios que sustentan la postura y generan el movimiento. Un trabajo muy interesante pero en ocasiones frustrante.

El regalo que nos hizo Sam fue unas carpetas hechas a mano personalizadas con los ansiados manuales y hojas de referencia. El material en si mismo tiene un valor incalculable, Sam ha dedicado a estos manuales más del doble de tiempo de lo que está empleando aquí en las clases. Además las carpetas están geniales y nos las firmó a todos.

jueves, 5 de marzo de 2009

Cuaderno de Bitácora. Día 26 de 41. Empezamos con los 108

Otra soleada mañana en San Miguel. Después del desayuno de los campeones, bajamos a las terrazas y empezamos a calentar con las espadas, jugando con los ejercicios por parejas y buscando nuevas posibilidades para tratar de hacer una banderilla con el compañero (en vez de guindillas aquí utilizamos chiles). Cuando ya llegaron todos empezamos la clase con los sables, repasando la forma individual y la de parejas. Después de asentar conocimientos, empezamos a trabajar como el grupo a realizar la forma a la vez que Sam leía el poema que describe los movimientos del sable. El problema es que el poema tiene trece versos, así que hay que hacerlo a gran velocidad, pero al final salió genial y a un ritmo que parecía que estábamos en mitad de un combate. Tenemos que grabarnos los “tres amigos” algún día haciéndolo para mandároslo. Terminamos la mañana hablando de las trece energías en el sable y cuales la interacción básica en un combate de sable. Muy interesante, ya tengo ganas de ponerme a dar sablazos en cuando vuelva…

A la tarde (después de la subida y bajada de escaleras) empezamos con la forma de 108. Para mi es el trabajo más frustrante de todo el currículum por la sutileza de los ajustes y los movimientos. Con el resto de lo que hemos hecho hasta ahora, aunque me resultase complicado, siempre lo he disfrutado, sobre todo por estar trabajando en parejas, pero esta es más sobre uno mismo… pero sobreviviré. Después de la clase me volví a quedar con Ed, jugando con las espaditas como dos críos y Sam se quedó un rato con nosotros para darnos algunas variantes de los ejercicios que sabíamos para darle más vida al ejercicio. Un poco de forma de espada para terminar (ya me siento bastante a gusto con la secuencia y las energías) y vuelta a casa, cena, charla y a la cama.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Cuaderno de Bitácora. Día 25 de 41. Vive con un español, muere por la espada

Llevo un poco de tiempo sin escribir. El jueves pasado (día 24 de 41) lo dedicamos a la espada, con más forma y más ejercicios por parejas. El viernes nos fuimos después del entrenamiento de la mañana a unas piscinas naturales con aguas termales a pasar el día, lo que nos vino muy bien para cambiar el chip y relajar el cuerpo. El sábado volvimos a entrenar por la mañana y tarde relajada. El domingo, que ya había vuelto Ed de llevar a su mujer a Ciudad de México al aeropuerto, bajamos a las terrazas donde dedicamos la mañana a trabajo de parejas, especialmente espada con 5 secciones (ya lo echaba de menos) y ejercicios cada vez más ágiles, más energéticos y más rápidos.

El lunes no tuvimos clase, esta semana hemos desplazado los cuatro días un día, así que volvimos a ir a las piscinas de agua caliente a primera hora para entrenar. Después casi un par de horas de trabajo, desayunamos por segunda vez (chilaquiles). Luego nos dimos un baño y para hacer redondo el día un masaje relajante. Comimos, charlamos, vuelta al pueblo, cervezas en un bar llamado olé olé, lleno de cosas taurinas por todas las paredes. Ya agotados por un día largo, nos fuimos a la casa donde los tres nos quedamos dormidos viendo una película.

Ya vuelta al día de hoy, desayuno de los campeones, bajada al parque y entrenamiento con la espada toda la mañana. Terminamos con la forma muy avanzada. Subida de las escaleras (si, por supuesto no hemos dejado de hacerlo en este tiempo), comida, descanso y vuelta a la faena. Mientras que llegaba todo el mundo, Ed y yo volvimos a jugar con las espadas, cada vez más rápido, con más libertad en los pies. Cuando llegó Sam, Ed dijo, si vives con un español, tienes que vivir por la espada a lo que Sam contestó, si vives con un español, morirás por la espada…

La tarde continuó con la forma hasta que por fin la terminamos. Sin duda es una obra de arte, con todas las variantes estilísticas en función de la intención con la que se quiera realizar. Después del entrenamiento me quedé un poco para hacer la forma completa unas cuantas veces para asentar conocimientos, subida de las escaleras, cena, charla y peli y a la cama, que mañana toca repasar sable y espada.

Por cierto, hoy Sam nos ha hecho un regalo muy especial a todos. Mañana quizá hable un poco de el.

jueves, 26 de febrero de 2009

Cuaderno de Bitácora. Día 23 de 41. Con la espada seguimos, hasta en sueños

Que larga se ha hecho hoy la noche. La he pasado entera haciendo ejercicios con la espada, así que no he descansado nada. A Ed le parece muy divertido ya que la noche anterior, el día que estuvo malo no pudo entrenar por la tarde, se la había pasado haciendo Parcour. Después del desayuno de los campeones en el que he derramado la mermelada por mi ropa y el suelo por la falta de coordinación y el cansancio, bajamos las escaleras esta vez al modo tradicional para dedicar toda la mañana a la forma de espada. Un par de movimientos se me han atravesado pero al final las sensaciones han sido por lo menos decentes. El calor hace también mella y las sombras según va pasando la mañana se hacen más escasas y como siempre pasa en el mercado bajo esas condiciones, también están mucho más cotizadas.

Después de la subida de las escaleras y una comida muy copiosa y un descanso merecido, volvemos a bajar a las terrazas donde nos encontramos a algunos de los compañeros en nuestras mismas condiciones de agotamiento, tratando de arañar os últimos momentos para el descanso. Cuando llega Sam, avanzamos más en la forma durante toda la tarde, teniendo momentos de más inspiración que en la mañana, pero con algunas dificultades momentáneas con algunas de las técnicas y es que cada vez nos volvemos más exigentes con nosotros mismos. Durante la clase una chiquilla anda deambulando, mirando como entrenamos, jugando con la perra de Karin hasta que la sorprenden con la mano dentro de la mochila de uno de los compañeros ¡hay que tener valor para tratar de robar a un grupo armado con espadas a plena luz del día!

Subida de las escaleras, cena, charla y a la cama, que no nos tenemos en pie y mañana va a ser un día más duro con el aliciente de que se esperan 28 grados con una sensación térmica de 33… va a ser un día de pantalones cortos.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Cuaderno de Bitácora. Día 22 de 41. Y llegó la forma de espada.

Hoy nos hemos levantado especialmente cansados. Se ve que la semana de descanso no fue suficiente, sobre todo si te pasas en tiempo entrenando y viajando. Después del desayuno de los campeones, esta vez más frugal por no tener existencias en casa, bajamos las escaleras con la variante de hacerlo practicando 4 manos (creo que lo nuestro raya lo enfermizo). Llegamos al parque y la sorpresa es que empezamos con la forma de espada ¡Ya había ganas! Dedicamos toda la mañana a ese objetivo viendo que en la forma había más chicha de la que me imaginaba. Las energías quedan muy claras en los movimientos y vemos que el trabajo previo en los ejercicios en parejas van dando sus frutos al aplicar los movimientos. Movimientos nuevos, correcciones y más movimientos y así llegamos al final de la sesión.

Subida de las escaleras a paso ligero (no suficiente para considerarlo corriendo, pero manteniendo el ritmo hasta el final). Comida, descanso y bajada de escaleras corriendo, que así es más fácil. Ed no se nos une esta tarde porque no se encuentra bien, mezcla del agotamiento y un resfriado que lleva arrastrando estos últimos días.

La tarde es abrumadora por el contenido y la intensidad del trabajo. Continuamos viendo las 13 energías de la espada con más ejercicios en parejas, abriendo la puerta a la esgrima del taichí completamente libre. Ya sólo falta introducir libertad en las piernas. Después de la felicitación del maestro hacia mi persona porque parece ser que los españoles llevamos el acero en nuestras venas, bajo al pueblo a comprar algo de cena y vuelvo a casa, exhausto, hambriento y con ganas de echarme a la cama. Hoy ha sido un día muy intenso y revelador y no puedo esperar a empezar a trabajar con este material en casa. En cinco años tengo la intención de ser la persona de referencia en espada en España ya que como reza el escudo de armas de la escuela… mariconadas, las justas.

martes, 24 de febrero de 2009

Cuaderno de Bitácora. Día 21 de 41. Empezamos con la segunda parte.

Regresamos de nuevo al trabajo después de una dura semana de descanso. Me tomaré la licencia de escribir unas líneas sobre a lo que he dedicado este tiempo. La primera parte de la semana estuve en San Miguel, entrenando por las mañanas, trabajando y estudiando por las tardes. La segunda parte, desde el miércoles hasta el domingo me fui de viaje a Xalapa con la mochila al hombro. Xalapa es la capital del estado de Veracruz. Para llegar allí desde donde estoy me llevó un día de viaje, dos autobuses, pasando por Ciudad de México donde tuve que cambiar de terminal de autobuses. En el autobús conocí a una familia mexicana con la que uno de los días salí a cenar y a conocer la cultura. Los otros días me los pasé caminando por la ciudad, conociendo los rincones pintorescos y sobre todo, comiendo porque ya me habían dicho que posiblemente la mejor comida de México la encontraría en Veracruz y no andaban desencaminados. El viaje además de ser una gran experiencia cultural, ha sido toda una sinfonía de sabores para el paladar. Regresando a la realidad el domingo después de 11 horas de viaje, volvemos al entorno de los artistas marciales comprometidos con la causa y ya me centro en el trabajo de hoy.

Amaneció de nuevo soleado en San Miguel y después del desayuno de los campeones, que ahora es de categoría de alevines porque en Xalapa desayunaba la cantidad de una comida completa cada vez, bajamos al parque con nuestras armas al hombro. Después de un poco de charla contando cada uno sus experiencias, empezamos la clase con las espadas. Hoy dedicamos todo el día a ejercicios en parejas trabajando a diferentes alturas y con diferentes técnicas (cortes y estoques) eligiendo en cada zona los puntos más vulnerables y como alcanzarlos mejor a la vez que, por supuesto, aprendíamos las defensas adecuadas mediante posiciones estructurales que nos facilitaban las diferentes guardias. Nuevos patrones con nuevas variantes y cada vez me enamoro más del trabajo de la espada. Simon y yo somos los únicos trabajando con espadas de madera mientras que los demás lo hacen con las de metal, pero alguna ventaja tenía que dar el “Team Europe” a los del nuevo continente para que la práctica sea justa. En la foto se ve la espada de Simon después del trabajo de la mañana. Paramos para comer y subimos corriendo (parcialmente) las escaleras para encontrarnos que María ha vuelto a faltar así que no tenemos comida y tenemos que alimentarnos con sobras, lo que no es muy difícil porque la nevera está llena de ellas. Vuelta a bajar, esta vez a las terrazas y continuamos con las espadas con nuevas energías y con cambios para las diferentes alturas haciendo el ejercicio cada vez más libre y más refinado en la escucha… y sigo enamorándome cada vez más ¡Cómo me gustaría tener un grupo interesado en esgrima de contacto en casa con el que ir avanzando cada vez más en este material (ya está echado el anzuelo).

Después de la clase, dado que no tenemos cena esperándonos ni comida con la que preparárnosla, nos fuimos a cenar al centro. Creía que nada podría superar a la gastronomía de Xalapa pero he de reconocer que lo que cené por lo menos lo igualaba. No recuerdo el nombre pero os dejo una foto… he de decir que pude con todo, eso sí, yendo despacito.

viernes, 13 de febrero de 2009

Cuaderno de Bitácora. Día 20 de 41. Llegamos al ecuador

Por fin llegamos al ecuador del curso y sobrevivimos. ¿a que no adivináis como fue el día? Amaneció soleado (pantalones cortos para hoy), desayuno de los campeones, bajada a las terrazas con nuestras armas al hombro y comienzo de la última clase. Empezamos la sesión con un poco de tuishou terapéutico, tratando de estirar las articulaciones del compañero y masajeando zonas de espalda y brazos. Luego pasamos a un masaje de percusión en grupos de tres, un trabajo muy interesante con el punto de mira en la aplicación marcial, tratando de buscar puntos de contacto penetrando con la palmada lo más posible. Variamos en un segundo ejercicio con golpes más directos, tratando el masajeado de recibir las palmadas en la estructura y con una tercera variante en la que íbamos con un puño relajado, buscando el movernos alrededor del compañero, buscando la línea en la que entrar. Aunque así leído parece un trabajo un poco fuerte, la verdad es que resulto bastante agradable al cuerpo. Una vez controlados los puños, los introdujimos dentro de la secuencia de 4 manos, tratando de generar un tirón que metiese al compañero nuestro puño en el estómago… todo un mundo que explorar con Ed en nuestros juegos en la casa. Luego trabajamos un poco la elasticidad, sobre todo de las piernas y ya estiraditos y ablandados a golpes, finalmente retomamos el trabajo en las espadas. Nuevos ejercicios por parejas que nos llevaron hasta la hora de comer (subida de escaleras, almuerzo y descanso) hasta la sesión de la tarde.

Empezamos el último bloque centrándonos en la mano de la espada secreta viendo como puede equilibrar o soportar el movimiento y seguimos con más ejercicios por parejas, introduciendo las energías de estoque, dian, ci y pi. Ya para terminar Sam nos introdujo algunas variantes para hacer la práctica más entretenida, viendo como desenganchar la espada para variar el ataque y para terminar, nos fuimos de cena para celebrar el trabajo bien hecho estas semanas.
La cena estuvo regada con buenos vinos españoles y como la morriña va haciendo efecto me pedí una tortilla de patata. Como tortilla no estaba mala, pero como las nuestras… no hay nada.
Ya en casa picamos algo más mientras vimos una peli y a la cama, que el día fue largo y mañana hay que entrenar más.

Con esto me despido hasta dentro de dos lunes, que mi descanso debe ser completo. Espero que todo os vaya bien en España y nos vemos el 23.

jueves, 12 de febrero de 2009

Cuaderno de Bitácora. Día 19 de 41. El día sin imágenes

Como no podía ser de otra manera, ha amanecido soleado hoy también y además más caldeado. Hoy parece ser que va a ser un día de pantalones cortos. Después del desayuno de los campeones, armados con nuestras espadas, pues mantenemos la esperanza de volver a utilizarlas, bajamos a las terrazas para la penúltima sesión antes del descanso… pero por supuesto, Sam estaba ahí para quitarnos la ilusión. Aún tenemos mucho que trabajar en el tuishou con los 8 métodos. Trabajamos algo más sobre los cambios y concretamente en como generar un paso en el compañero, haciéndole avanzar o retroceder, generando también un cambio de mano. Después de dedicarle un buen rato y sentir el progreso en nuestra técnica, Sam nos ofrece otra alternativa. Hasta ahora estábamos trabajando con el brazo de la pierna adelantada, pero ¿y si lo hacemos con el brazo de la pierna atrasada? Aparentemente parece que no va a haber mucho cambio, pero la verdad es que las posiciones son mucho más vulnerables y hay que ser más preciso en la técnica. Esto abre un sinfín de posibilidades para el empuje libre, tanto para tratar de mover al compañero, como para defenderse en posiciones más vulnerables. Como dice Sam, con todo este trabajo nos está dando material para estudiar por nuestra cuenta al menos 5 años… y yo creo que bastantes más.

Subimos las escaleras, pera esta vez no corriendo, que las piernas están qué ya no pueden más. Almuerzo de campeones, descanso y volvemos a bajar con las espadas, que la esperanza es lo último que se pierde. Como no podía ser de otra manera, empezamos la sesión de la tarde con más pasos, esta vez para cambiar de 3-3 a 3-2 cambiando de pierna simultáneamente (ayer sólo cambiábamos de lado o de técnica). Más variantes y al final no parece que estemos haciendo un patrón, sino pasos libres. Y para no dejarnos a medias, además haciendo 4 manos en la parte superior y porque no, ya de paso con los cambios. La tarde sigue pasando y vemos que las espadas no llegan. Nuevas variantes de cambios, más pasos y finalmente… “coger vuestras espadas”. ¡Ya veíamos que no llegaba! El cansancio va haciendo mella y algunos compañeros ya estaban remoloneando un poco en el tiempo de práctica pero al llegar el arma, todos nos animamos. Repasamos un poco las energías de ayer y empezamos a trabajar por parejas con el estoque (dian) y la defensa en el lado interior (peng). Aunque el ejercicio lo conozco, nuevas ideas y energías entran en juego, haciéndolo más interesante. Así pasa volando el rato que nos queda de clase.

Volvemos a subir las escaleras, esta vez más despacio porque tenemos invitadas a hacer gasto de sobras. Parece que María sólo saber cocinar para 12 y en sólo tres días tenemos un excedente tal que podemos alimentar a un ejército. La cena y la velada transcurren tranquilas. Mucha charla acompañada de un café y una vez agotada la tarde, y despedidas las invitadas, como somos unos enfermos, nos ponemos a hacer un poco de empuje libre en el salón. El cuerpo está que ya no puede más, pero sacamos fuerzas de flaqueza para seguir arreándonos un rato más. Más charla para descender la energía y recuperar el aliento y cada uno a su cuarto, que ya sólo queda un día más y parece que sobreviviremos después de todo.

P.D. La foto de hoy no tiene del todo sentido, pero es que hoy no he tomado ninguna y no os quería dejar sin imagen (podeis considerarla parte del desayuno de los campeones), espero mañana no cometer el mismo error.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Cuaderno de Bitácora. Día 18 de 41. Y llegó la reina

Nuevo día soleado, más desayunos de campeones, más bajadas de escaleras… La cabeza sólo puede pensar en la semana que viene de descanso.

Empezamos la sesión de hoy con una versión del juego de la posición más fuerte mucho más simple en estructura pero sin embargo infinitamente más avanzado. Se trataba de entrar en la posición del compañero, buscando una postura que llenase el espacio y tomarlo como si hubiese sido nuestro siempre, pero sin tocar. Asentarnos en nuestra posición y llenar los huecos de manera que el antiguo ocupante del espacio, se encontraba incómodo y empujado fuera de manera que debía salir y repetir el proceso. Toda una estrategia marcial basada no en la agresión, sino en tratar al oponente como si realmente no existiera hasta que el mismo da un paso atrás.

La segunda parte de la mañana la dedicamos a profundizar y asentar los 8 métodos básicos de empuje de manos, cogiendo más soltura en cada uno de ellos y en las transiciones para poder hacerlos todos de seguido, con sus variantes.

Subida de las escaleras, esta vez corriendo un tramo más largo, comida, reposo y vuelta a bajar, esta vez con las espadas, ya que Sam nos ha prometido cambiar de tema… pero empieza la tarde y lo primero que nos pide es que dejemos las armas. Todavía queda mucho por hacer con los pasos 3-3 y 3-2 y los cambios entre ellos, así que trabajando los patrones nos llevamos la mayor parte de la tarde. Cuando ya sólo queda un poco más de media hora para terminar, los alumnos revelados fuimos directamente a por las espadas para ver si mediante la “indirecta”, el maestro cambiaba de tema y dejaba los pasos para otro día. No se si porque realmente tocaba o porque la presión surgió efecto, empezamos a ver las energías de la espada. Como hicimos en el sable, nuestro primer contacto se limita a practicar movimientos básicos y a enlazarlos tratando de conseguir soltura. Como primera experiencia, nos centramos en peng (quebrar), pi (partir), dian (punzar), ci (atravesar) y en sus combinaciones.

Después de terminar la clase, en vez de subir las escaleras, marcho al pueblo en busca de un barbero para cortarme el pelo y arreglarme la barba, cumplida la misión, vuelta a casa, cena, charla, ordenador, peli y a la cama. Cada vez me cuesta más tenerme en pie… pero ya no queda nada para el descanso y las mejoras que estamos consiguiendo son enormes. Con esa idea en la mente, cierro los ojos y espero que mañana sea un gran día, pero más relajado.