domingo, 24 de octubre de 2010

Curso de Espada

Buenas a todos!

Vaya, parece ser que tenemos un blog, ¿no? Pues ahora que he robado el portatil a mi hermano por un periodo indefinido voy a intentar volver a retomar el escribir de vez en cuando.

Total, que esta entrada es con motivo del curso de espada de este fin de semana.

Fue un curso increible, si señores, así fue. Por el Maestro, los compañeros, el ambiente y el material. Pero... he visto a otro gran maestro que dará un curso de espada el 30 de Febrero del año que viene, es una vecina de Vallekas:

Se llama Deborah, toda una profesional con la espada y según su currículum, también con las "manos sensibles" y en otros menesteres (supongo que por la foto se refiere a que también es sastre...).

Total, que los que os querais apuntar teneis que ir reservando plaza ya, ¿que está la clase que no cabe más!

No se si nuestro Maestro nos da permiso para poder asistir también al curso que da esta amable señorita.

Bueno, muchachos, que tenemos que currar mucho, con esto del trabajo tradicional nos tenemos que poner las pilas. A ver esta semana que tal se da.

Ale, a pasarlo bien!

martes, 6 de abril de 2010

Valencia!!

Aunque no venga a cuento como introducción, es que no se donde poner este párrafo. ¡Las carreteras nos jugaron malas pasadas! No se que ha pasado pero hemos ido de camino cortado en camino cortado. A parte de esto, ¡VAYA PEAZO DE ENCUENTRO!

La organización del evento fetén, así es que podemos decir que el quinto encuentro de Valencia ha sido espectacular. Hemos tenido desde un chino sonriente de Broadway, a Barbol enseñandonos a arrear bofetadas. Los talleres fueron buenos (o no tanto, y cuando no, por lo visto había una rubia en Top Less para pasar el rato) y la gente aprendió y disfrutó. Laoshi hizo uno donde enseñaba un mini Sanshou que la gente disfrutó (era pequeño pero "denso", trabajando un poco de las 8 energías, cuatro manos, dalu y esto sobre la base de la forma de parejas de 5 secciones). Total, que muy bien. Lo único que falló y solo un poco fue el horario de los talleres, pero vamos, que por poner alguna pega, que todo fue genial.


El viernes los talleres fueron geniales, por la noche, super hamburguesa (Sara, nos acordamos de tí, que parece ser que frecuentasteis mucho este sitio, ¿¿el Iñaki??... mu bueno si señorita). El sábado más talleres, las exhibiciones por escuelas (increible la de He-Ren que hacían 4 personas cambiando la orientación y encontrándose en el centro) y algo de empuje de manos (eso lo detallo más abajo). Lo mejor de ese día, casi que llegó por la noche, pues pudimos disfrutar de una cena china preparada por nosotros. Nos llevaron a un centro cultural donde te enseñan entre otras cosas el laborioso trabajo de la cocina china. Lo pasamos como enanos, comimos como cochinos y disfrutamos a lo bestia. Porsupuestón, para los más frikis, siempre nos quedaba un ratillo para hacer algo de empuje con los de Valladolid (muy bien por cierto, increible el trabajo que están realizando, ojala nos crucemos pronto y sigan progresando tan rápido como hasta ahora, claro que con Mary y Manolo eneñando, solo pueden salir cosas buenas), con los Masters y la gente que aparecía por ahí.

El domingo, solo fue tuishou y una laaaaaaaarga vuelta a casa. Por cierto, si quereis salir para ir al baño, ¿por que no tomais la primera posible? ¡¡Es que semos indecisos indecisos!!

Entrando en detalles, en cuanto a la exhibición, para lo que pudimos prepararla, creo que merecemos un 14 o así. Logramos cuadrarnos, hacer amplios movimientos y sonreir tal y como Shaolín nos enseñó (espero encontrar alguna foto suya, sonrisa Profident 100%). Al final nos tragimos el diploma de campeones en forma, ¡parece ser que convenció (aunque nuestro maestro preguntaba voz en vivo que quien había hecho la votación, jejeje)!

En cuanto al torneo de empuje de manos, empezamos con mal pie, fui eliminado por Paco, el cual no abusó de mi y en un momento llegué a soñar con una apurada victoria (al final, pasaría yo de ronda pues se lesionó, aunque a la siguiente también caí aunque ya con esto me quedé en tercera posición, por tanto bastante inmerecida pues realmente no gané nada y quedé por delante de gente que si pasó la primera ronda, pero el azar se torció así). Después se dió una guerra fraticida, los emparejamientos nos jugaron una mala pasada y Marta y Rosa se batieron en el tatami. Ambas trabajaron los dos asaltos con limpieza y suavidad y la verdad es que aunque Marta haya ganado, creo que las dos triunfaron pues tuvieron valor el enfrentarse frente a desconocidos y de hacerlo de una manera tan bonita venciendo los nervios. Marta en su siguiente combate luchó con Ana, también bastante bien aunque con muchas cosas que quizá podían haberse mejorado (y que no dudo que con el trabajo que están haciendo Javier y Paco, así será y el próximo encuentro disfrutaremos de unos emparejamientos donde podamos disfrutar aun más del taichi).

Después de todas las finales, decidí echarle un par y me presenté al torneo de pie movil. Cada uno participaba en 5 combates con personas distintas en plan liguilla. Solo logré ganar uno y con ello quedar penúltimo, no obstante, he acabado muy contento. Parece ser que eso de sostener y descansar, de recibir, mantener tu espacio y tu estructura funciona... si bien es cierto que aun hay mucha técnica que adquirir y entrenar. ¡A ver el martes que nos depara la clase de la puta calle!

Quería dar las gracias a TODOS los que han estado por ahí, la verdad es que me he sentido super cómodo con ellos. Pero gracias especialmente a Marta, Rosa, Paloma y Javier, que sin ellos el viaje habría sido completamente distinto (y tanto, habría sido sin casa, ni coche, ni maleta, ni alguien que se despertase primero pá tirar del carro, ni alguien con quien meterme :-P ).

¡¡¡¡Espero el año que viene veros a todos!!!!


jueves, 25 de marzo de 2010

Tempo.....

El tempo, importante en el taichi.

Haces la forma, y el tiempo en el que empiezas el movimiento, en el que relajas, tensas, y finalizas. Es importante.

Haces empuje de manos, y el tiempo de retardo, cuando empiezas a sostener, descansar, recibir, neutralizar, atraer... Es importante.

Haces ambos en la puta calle, y el tiempo frío y húmedo, el aire gélido... Es una putada.

El tempo, ese gran desconocido del taichi....

¡Malditas borrascas! ¿Cuándo llega la prima-vera? A este paso será el último de mis primos en llegar a las clases...

lunes, 22 de marzo de 2010

abandonado!

Entono el "mea culpa", he tenido dejado de mi mano a este pequeñín pensando que ya era mayor de edad.... No será por falta de anécdotas que hayan pasado: Oscar el vallisoletano haciendo de galán, cenas de navidades, cursos de sables, salidas al campo, gente que se licencia, otros que se casan con el banco para 56 años, ingente cantidad de conversaciones con los borrachines compañeros de plazoleta, frustraciones con el currículum tradicional, y con la espada de parejas, y el dalu, y... joder, maldito taichi...

Pero al final, como ese círculo negro y blanco con un par de puntos que se medio entrelazan, las cosas acaban regresando (bueno, menos los billetes que se te caen sin darte cuenta), y aquí estamos de nuevo para no dejar a este pequeño tan perdidito.

Ya abandoné el taichi en 2 ocasiones, ya tocaba dejar en "stand by" también al blog....



domingo, 1 de noviembre de 2009

Dichos populares y grandes lecciones


¿Cúantas veces en los entrenamientos nos quedamos en blanco? Si, vemos al maestro realizar un movimiento, nos explica que partes del cuerpo se mueven, a que ritmo o que energía hay que poner en cada miembro. Nosotros lo vemos y lo entendemos pero ya sabemos de antemano que eso no nos saldrá bien hasta dentro de unos... ¿meses?

El maestro, que por algo tiene ese título, te mira la cara y sabe por lo que estás pasando, e imperturbable y con un sereno tono de voz, te anima a seguir entrenando diciendote:

"Cortando cojones se aprende a capar, ale, ponte a practicar"

sábado, 10 de octubre de 2009

Empujandonos


Relájate. Yo estoy aquí para sostenerte, pero aunque lleve tu peso, eso es lo que me hace poder aguantar la posición y casi siento que eres tu quien me mueve a mi. Mantenerte ahí es lo que me da aliento para seguir junto a ti. Tú te mueves y yo, no te sigo, yo ya estoy ahí contigo. Rodamos, nos movemos sobre nosotros mismos, nos exploramos. Intentamos llegar hasta lo más profundo de nosotros, atrayéndonos y capturándonos. Y de pronto, nuestros centros están conectados, por un instante, con tan solo visualizarlo y un pequeño movimiento de mi dedo, te vences sobre mí entre sudores que emanan por la emoción de haber alcanzado la plenitud, tus dedos de los pies se estiran y te mueves con nervios como entre espasmos. Y, sonriéndome, me cuentas que todo ha salido perfecto.





¡¡Guarretes!!

(Sacado de www.lasavecu.blogspot.com)

jueves, 4 de junio de 2009

¡¡SE LO QUE HICISTEIS EN PERUGIA!!: "the making of"

*De izquierda a derecha, el niño, el maestro y la niña burbuja n junto a la catedral de la Piazza IV Novembre

*Arriba, las añoradas escaleras del Maestro







*Típica callecita medieval de Perugia.









*Ejemplar de mini-metro perugiano





*CAPITULO II: “paseando por Perugia”

Como Pepe no había escatimado en ningún tipo de detalle -excepto en lo de las habitaciones dobles, claro-, nuestro hotel se encontraba ubicado, estratégicamente, a kilómetro y medio del Estadio Olímpico; por lo que en cuestión de 7 minutos, tenías la posibilidad de plantarte en la propia puerta del recinto deportivo. Eso sí, existía la probabilidad de que el tiempo se doblase en función de la suerte que uno tuviera a la hora de elegir el camino adecuado. Unas veces el niño estaba más inspirado y llegábamos antes y, otras, sus percepciones, directamente proporcionales a su estado de aletargo, tardaban un poquito más en ser descodificadas y llegábamos más tarde. Pues bien, el amable recepcionista del frikie- museo en el que nos hospedábamos había estado informándonos ampliamente “sobre Perugia y sobre sus encantos”, así como de la disponibilidad de un curioso medio de transporte, el mini-metro, que cruzaba gran parte de la ciudad y que permitía alcanzar el centro de la misma de manera rápida, cómoda y divertida. Así que, aquella tarde, decidimos aparcar el superbuga en parking del Estadio y localizar la parada de mini-metro más próxima ¡Mamma mia, en mi vida había visto una cosa igual! –juzgad vosotros mismos por la foto-. Era como una especie de rulot espacial que se movía grácilmente a través de un ingenioso sistema de poleas gigantes. Y…. ¡quam grande fue nuestra sorpresa al montarnos en aquel curioso artefacto!: el interior estaba completamente pintado de rojo y gualda….¡los colores de la bandera española! En aquel momento comprendimos que los astros nos eran favorables y que aquello podría significar una señal divina o que, simplemente, el señor que había inventado este extraordinario artilugio móvil era un español y que, por eso, en homenaje al mismo, lo habían decorado así. Subiendo y bajando por las vías toscanas de la capital de Umbría cual cochecillos por la montaña rusa, alcanzábamos el delicioso ambiente familiar y universitario de la misma. Y, a pesar de que en aquel momento el hambre y la necesidad comenzaban a causar estragos en el interior de nuestros esbeltísimos cuerpos, la convicción marcial nos mantenía en pié y hacía que continuásemos paseando ensimismados por aquellas encantadoras callecitas medievales, repletas de restos etruscos, romanos, godos….Todo emanaba historia, arte, y uno no podía dejar de concentrarse en cada uno de los múltiples detalles que adornaban sus edificios, sus arcos y, cómo no, sus empinadas escaleras -sobre todo el maestro que, a raíz de sus estancia en México, había desarrollado una extraña fijación por estas últimas y, cada vez que veía unas, emitía, con una leve vocecilla nostálgica, algo así como “mis escaleras…”-. Y mientras una libraba batallas contra Agripa y sus legiones romanas en su mente fantasiosa, la hermanita mayor no paraba de apretar compulsivamente el botón de disparo de su mega-cámara fotográfica. “Que si mira esta gárgola que mona, que si este león tiene cara de pringao- pasmao, ¿habéis visto lo que le está haciendo la cabra al dragón…. –¡ea!, esto no os lo cuento, dadle rienda suelta a vuestra imaginación calenturienta-, ¡ostras que balcón con ropa colgando más chulo!, ¡mira, hermanita, ahí tienes otro con ropa interior de lujo!” Por fin, caminando por una de las calles principales del foro, la Corso Vanucci, tropezábamos con los efluvios de una pequeña pizzería que tenía como dependienta a una mamma de las de toda la vida, de las de “Casa Di Mamma”. Al entrar, la fornida mujer nos sonrió de oreja a oreja y rápidamente pasó interrogarnos sobre nuestra procedencia, gustos…, ofreciéndonos el mejor sitio de su local; un balconcito encantador con vistas a la Toscana, por el que corría una suave brisa mediterránea, y que estaba custodiado por una par de voraces y toscas palomas, siempre al quite de lo que pudiera caer por ahí. La cosa estaba bien pensada, porque con aquella pareja de torcaces grises uno se ahorraba muchísimo tiempo en barrer, lo cual te permitía dedicarle más tiempo a eso de trabajar la masa “pa arriba, pa abajo, voltearla, pa arriba pa abajo”…. Después de deleitarnos con varias porciones de exquisita pizza italiana y de que nuestros estómagos volvieran a cogernos cariño, nos despedimos de la mamma y proseguimos nuestro camino por la calzada principal hasta llegar a la Piazza IV Novembre, donde se encuentra la fastuosa catedral de Perugia y cuyas escaleras sirven de punto de encuentro de numerosos estudiantes, de jóvenes y de sus tribus urbanas y por qué no, de algún que otro homeless -¡anda, como en Peñuelas-, para hacer públicamente lo que han venido realizando, desde tiempos inmemoriables, sus antepasados los romanos, la tertulia. Ya, de vuelta, compramos una pequeña muestra del producto típico de esta ciudad, el chocolate. Nos montamos en el mini-metro y…subiendo y bajando cual cochecillos por la montaña rusa llegábamos al parking y, de ahí, a la puerta E del recinto deportivo. Ésta última estaba vigilada, celosamente, por un tipo calvo con pintas de portero Kosovar de discoteca ¡Con la ilusión que teníamos nosotros en acompañar al coach a su reunión de las siete con maese Lucciano Furvi! Naturalmente, el acceso nos fue denegado –¡vamos, cualquiera se atrevía a discutirle nada aquel individuo con facciones de buldog-. Pasó el maestro y la hermanita mayor, el niño y la niña burbuja se quedaron en la calle escaneando al personal que iba aglomerándose poco a poco en la entrada del Estadio con miradas desafiantes: ¿nuestros supuestos rivales? Jugábamos a averiguar quién participaba en qué. Los de Turquía, autobús y medio, y Azherbayan, otro tanto de lo mismo, daban miedo, por nuestro bien apostamos que la intención de aquellos cachalotes era la de competir en Sanda o algo así. Los de Francia, de aspecto parecido al nuestro pero más pijo, eran más normalicos, tenían pintas de taichieros o de wushu . Los de Ucrania, también ciento y la madre, venía blindados por una entrenadora con imagen de sargento de campo de concentración soviético. No tardamos en bautizarla con el apelativo de “cruella”, pero eso es harina de otro costal que ya comentaremos más adelante. La verdad es que en aquel momento una especie de sensación de pánico, de nervios y de emoción contenida comenzó a apoderarse de nuestros esculpidísimos cuerpos; las mariposas no paraban de revolotear y no había forma humana de controlarlas, ni con cambios de peso, ni con pasifloras, ni con chin-na. Y eso que esto suponía sólo el principio, la entrega de nuestras acreditaciones como atletas. Lo verdaderamente duro estaba por llegar. A los tres cuartos de hora, más o menos, sobre blanco y ¡habemus maestro! El laoshi salía sonriente y con una óptima impresión del organizador del campeonato, “maese Furvi”, y de su mujer, Serena. Giuliano Fulvi era un hombre bajito y enérgico, de aspecto afable y bonachón, que contaba con una gran escuela de artes marciales en Perugia y del cual comenzamos a sospechar que había alcanzado el don de la obicuidad. Todos, hasta el último de sus discípulos, colaboraban en los preparativos del WORLD KUNFU WUSHU CHAMPIOSHIP, por lo que era muy normal verlos ejercer de multifunciones : de atletas a vendedores, de montadores a árbitros, de artistas en el espectáculo a camareros. Sin duda, integraban un excelente equipo.
La entrega de acreditaciones contribuyó a intensificar aun más ese sentimiento emotivo y de pánico: ahí estaban nuestros DNI de atletas; con la foto, con el número de serie y con la bandera española homologada. Teníamos que hacerlo lo mejor posible, representar a nuestra escuela y a nuestro país con el máximo honor. Regresamos al frikie- museo y, crecidos por esa sensación híbrida que nos acompañaba al igual que nuestra sombra, decidimos entrenar un pelín en el mini-gimnasio del hotel, para después cenar y acostarnos. El día no daba ya para más, levantados desde las tres de la madrugada hasta las once y media de la noche, caímos exhaustos en nuestras mini-camas de la cuarta planta.

************TO BE CONTINUED**********************