Ya sé que tengo un público muy exigente, pero el día ha sido largo y nos vamos a sentar después de una copiosa cena, la mejor hasta el momento, a ver una película para relajar las cabezas, así que mi comentario será breve. Todo empezó una soleada pero fresca mañana. Después de un desayuno tradicional, que para los despistados del norte consistía en una tostada de beicon y otra de mermelada, junto con café, zumo y una pieza de fruta, bajamos la montaña para la instrucción.
Empezamos la sesión con ejercicios por parejas jugando con las energías del sable, pero para mayor diversión, tenemos permiso para combinar técnicas y golpear con cierta contundencia a modo de corte o estoque. Los golpes van y vienen pero nos lo pasamos genial, porque si no hemos venido aquí a arrearnos, ¿a que hemos venido? Ya calientes después de las “hondonadas de hostias” (haciendo referencia a la película Airbag), pasamos a un trabajo más prudente con la forma de sable, y así terminamos la mañana con el cierre y la sensación del trabajo bien hecho.
Escaleras arriba a la carrera en parte, llegamos a casa para la comida y el descanso. El cuerpo está cerca de su límite. Como hace bueno, la siesta la paso en el jardín al solecito tratando de quitarme las marcas de moreno de la construcción que se me están quedando de estar todo el día entrenando en la calle. Volvemos a bajar, no con demasiadas ganas porque ya faltan energías pero con la ilusión de que mañana podremos descansar. Nueva sesión de pasos para el tuishou, esta vez centrados en el paso cubierto, también conocido como 3-2. Mucho más difícil de dominar que el paso seguido o 3-3, pero al final van saliendo las técnicas. Tengo al oportunidad además de trabajar con Sam en particular y aunque al principio tenía ciertas dificultades, no pierde la paciencia y consigue llevarme a cumplir los objetivos del ejercicio y un poco más allá. Después del entreno nos vamos todos a casa de Sam donde Betty, la mujer de Erik, uno de los compañeros de aventuras de D.F., nos tiene preparada una cena a base de antojitos… toda una experiencia gastronómica acompañada de postre con un pastel de maíz y queso con motivo del cumpleaños de Sam que será este sábado, que rivaliza con nuestras tartas de queso. Después de una tarde muy entretenida, convencemos a Betty para que otro día nos de unas clases de cocina mexicana, ya después del descanso que tendremos la semana que viene.
Volvemos a casa a través del parque, que sigue con todas las plantas ornamentales a la venta con motivo de la candelaria y volvemos a subir las escaleras. En casa decidimos ver una película para relajarnos, pero el cansancio hace mella y me quedo dormido al final. A duras penas consigo despertarme y encontrar fuerzas para escribir estas líneas. Me voy a la cama que aunque mañana no haya clase, como buenos artistas marciales, hemos quedado mañana para entrenar.
P.D. Hoy no hay fotos, que no tengo fuerzas.
viernes, 6 de febrero de 2009
jueves, 5 de febrero de 2009
Cuaderno de Bitácora. Día 15 de 41.

El frío nos acompañaba esta mañana al despertar y ha sido un compañero que nos a acompañado durante toda la mañana. Después del desayuno de los campeones bajamos a la terraza para continuar con nuestro entrenamiento. Aprovechamos para hacer un poco de tuishou, repasar los pasos y pegarnos un poco con las manos emulando las energías de los sables a modo de calentamiento. Cuando Sam llega, empieza la lección. Hoy continuamos con principios básicos y dedicamos casi toda la mañana al análisis del movimiento de la cintura. Esta se puede mover en rotación (evidentemente), pero también en inclinación y traslación. Además la columna se puede comprimir o estirar, y si juntamos todas estas variantes y las combinamos, tenemos multitud de posibilidades, y no digo infinitas porque que Santiago, que ya es casi matemático me puede corregir ya que ayer se quedó con mal sabor de boca por no saber de poesía. Analizamos todo desde la perspectiva anatómica, funcional y marcial con un detalle casi obsesivo pero desde luego vemos claro que ahí es donde reside uno de los secretos del movimiento de Sam, a parte de la cadera, por supuesto.
Ya al final de la mañana nos pusimos un rato con el sable. Nuevos movimientos, nuevos problemas que resolver. La verdad es que para ser una forma previa a la espada, tiene un nivel de profundidad inmenso… no se los que nos encontraremos cuando empecemos con la reina de las armas.
Subimos las escaleras (último tramo a la carrera) junto con Tony, nuestro invitado hoy, que por no ser menos que nosotros, nos sigue el ritmo y llega arriba prácticamente muerto, pero llega. Comida reparadora, descanso más reparador y volvemos a bajar, otra vez con los sables porque todavía queda algo de trabajo que hacer con ellos. Avanzamos un poco más en la forma y repasamos para asentar lo que hemos aprendido hoy. Y como sorpresa, antes de terminar, volvemos al ejercicio nº7 de los preparatorios del 1 al 8. Una vez más Sam no queda contento del todo con cómo va saliendo, pero al menos sale mejor que la última vez.
Volvemos a casa escaleras arriba (con carrera), cena, charla, entrenamiento con el digeridoo, risas, más charla, algo más de sable, por si nos había sabido a poco, blog y a la cama. Hoy siento no extenderme mucho pero no puedo más.
miércoles, 4 de febrero de 2009
Cuaderno de Bitácora. Día 14 de 41. Caminante no hay camino…
Hoy ha amanecido el día más nublado. Las sábanas se me han pegado un poco porque utilizo la alarma el móvil para despertarme y alguien me llamó a las 5 de la mañana (que es una hora decente en España) y luego me costó volver a dormirme. Después del desayuno de los campeones, bajamos a las terrazas armados y por supuesto peligrosos y una vez allí empezamos a practicar mientras que va legando todo el mundo la forma de sable por parejas. Como Truda, mi compañera y yo eramos del mismo lado, me pongo a hacer el lado contrario tratando de recordar lo que he visto en mis compañeros y ¡voilá!, las cosas salen. Después de hacerlo muchas veces, las sensaciones van siendo cada vez mejores y cuando llega Sam le digo ¡Mirá, estoy haciendo el lado contrario!... y me contesta “¿y? ¡son sólo 10 movimientos y los has visto 2000 veces!" Siempre está genial tener un profesor que te anime en los momentos difíciles.
Empezamos la clase con trabajo sobre las diferentes posiciones de piernas, basándonos fundamentalmente en el jinete, medio jinete y diferentes tipos de arco y como todas estas soportan el movimiento de la parte superior del cuerpo, todo con múltiples ejemplos de las cosas que llevamos haciendo todo este tiempo y con especial hincapié en los pasos del tuishou móvil y las aplicaciones prácticas. Así se nos va media mañana hasta el momento de coger nuestros sables y continuar con la forma. Más detalles, más mejoras y más quebraderos de cabeza, pero las sensaciones son cada vez mejores con este arma de un solo filo. El tiempo sigue discurriendo y volvemos a cambiar de tema para centrarnos en la forma de parejas. Trabajamos en el mismo lado que conocemos, pero experimentando con variaciones en las energías y consiguiendo un mayor entendimiento de todas las técnicas.
Subimos las escaleras y esta vez lo hago a un paso más ágil, llegando incluso a correr la última parte… el entrenamiento va dando sus frutos. Comida, descanso y vuelta a la faena. Por la tarde San nos tiene preparado un nuevo nivel dentro del paso seguido de la rutina de 3 – 3. Esta vez consiguiendo que el compañero cambie de dirección y tratando de controlar el centro de la interacción para desgastar al oponente. Cada vez se van complicando las cosas más. Tengo una sesión con Ed excepcional en la que cada uno trata de cambiar al compañero. La adherencia es sumamente profunda y a pesar de la velocidad conseguimos tener los pies siempre debajo de nuestra estructura. El patrón de movimiento ya no es algo fijo. Nos movemos con dos, tres o cuatro pasos, cambiamos la dirección rotando en dirección de las agujas del reloj, o en la contraria. Cada vez tenemos más libertad en nuestros movimientos y es que ya lo dijo Antonio Machado (para que no digan que no me cundieron mis estudios en el colegio).
Exhausto y todo sudado por el esfuerzo, nos vamos de compras porque nos estamos quedando sin avituallamiento para el desayuno de los campeones. Volvemos a casa para devorar la cena que nos había dejado María, esta vez en taxi, que yo ya he hecho todo el ejercicio del día y además vamos cargados.
Después de la cena, Simon termina de montar unas tuberías que había comprado hace unos días, con un poco de cera de abeja para hacer unos digeridoos y nos empieza a dar unas clases de cómo tocar el instrumento. Después de un buen rato haciendo sonidos absurdos, empiezan a salir algunas notas y acabamos los tres en la terraza, haciendo sonar los instrumentos con más o menos gracia para celebrar el nuevo punto de conexión entre “los tres amigos”(esto con acento gringo).
Empezamos la clase con trabajo sobre las diferentes posiciones de piernas, basándonos fundamentalmente en el jinete, medio jinete y diferentes tipos de arco y como todas estas soportan el movimiento de la parte superior del cuerpo, todo con múltiples ejemplos de las cosas que llevamos haciendo todo este tiempo y con especial hincapié en los pasos del tuishou móvil y las aplicaciones prácticas. Así se nos va media mañana hasta el momento de coger nuestros sables y continuar con la forma. Más detalles, más mejoras y más quebraderos de cabeza, pero las sensaciones son cada vez mejores con este arma de un solo filo. El tiempo sigue discurriendo y volvemos a cambiar de tema para centrarnos en la forma de parejas. Trabajamos en el mismo lado que conocemos, pero experimentando con variaciones en las energías y consiguiendo un mayor entendimiento de todas las técnicas.Subimos las escaleras y esta vez lo hago a un paso más ágil, llegando incluso a correr la última parte… el entrenamiento va dando sus frutos. Comida, descanso y vuelta a la faena. Por la tarde San nos tiene preparado un nuevo nivel dentro del paso seguido de la rutina de 3 – 3. Esta vez consiguiendo que el compañero cambie de dirección y tratando de controlar el centro de la interacción para desgastar al oponente. Cada vez se van complicando las cosas más. Tengo una sesión con Ed excepcional en la que cada uno trata de cambiar al compañero. La adherencia es sumamente profunda y a pesar de la velocidad conseguimos tener los pies siempre debajo de nuestra estructura. El patrón de movimiento ya no es algo fijo. Nos movemos con dos, tres o cuatro pasos, cambiamos la dirección rotando en dirección de las agujas del reloj, o en la contraria. Cada vez tenemos más libertad en nuestros movimientos y es que ya lo dijo Antonio Machado (para que no digan que no me cundieron mis estudios en el colegio).
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Antes de terminar, Sam me pide que le ayude a hacer una demostración de trabajo libre, uniendo todo lo que hemos hecho hasta ahora y me hace volar de un lado a otro durante diez minutos, sumamente intensos en los que consigo estar a la altura de las circunstancias la mayor parte del tiempo. Las sensaciones son maravillosas porque se van viendo los frutos del trabajo que hacemos.
Exhausto y todo sudado por el esfuerzo, nos vamos de compras porque nos estamos quedando sin avituallamiento para el desayuno de los campeones. Volvemos a casa para devorar la cena que nos había dejado María, esta vez en taxi, que yo ya he hecho todo el ejercicio del día y además vamos cargados.
Después de la cena, Simon termina de montar unas tuberías que había comprado hace unos días, con un poco de cera de abeja para hacer unos digeridoos y nos empieza a dar unas clases de cómo tocar el instrumento. Después de un buen rato haciendo sonidos absurdos, empiezan a salir algunas notas y acabamos los tres en la terraza, haciendo sonar los instrumentos con más o menos gracia para celebrar el nuevo punto de conexión entre “los tres amigos”(esto con acento gringo).Ya muerto por el día agotador, me retiro a mis aposentos a redactar el blog y a la cama, que hay que descansar, para que mañana podamos madrugar… y a quien madruga, Dios le ayuda… aunque no por mucho madrugar, amanece más temprano… bueno, me voy a la cama que ya no me entero.
martes, 3 de febrero de 2009
Cuaderno de Bitácora. Día 13 de 41. Un, dos, tres y un, dos, tres y…
Hoy el día ha amanecido un poco mejor que ayer de temperatura y con menos viento. Para cuando yo me he levantado, ya éramos tres en la casa. Jane nos ha dejado de madrugada por un par de semanas que va a disfrutar de México con su hija. Así que ¿quién se va a ocupar de los pormenores de la casa en el día a día? ¿Quién va a encargarse de hacer las compras mientras nosotros estamos entrenando? Nuevas lecciones de supervivencia nos esperan para estos días. Después del desayuno de los campeones, bajamos a las terrazas cargados con nuestros sables. Empezamos la clase con un ejercicio de parejas bastante divertido consistente en imitar la energía del sable con la mano derecha y utilizar la mano izquierda para interceptar el ataque del compañero, así por turnos, vamos intercambiando ataque a la vez que nos defendemos. Cambiamos se técnica y tratamos de interceptar el ataque del compañero con nuestro propio “sable”, atacado a su muñeca. Una vez interceptado, atacamos nosotros y esperamos que el compañero se defienda. Finalmente unimos las dos variantes del ejercicio de manera que al ser atacados nos podemos defender con la mano izquierda para abrir espacio o con la mano derecha, realizando una intercepción y después un ataque. Una vez terminado de calentar y experimentar con distancias, técnicas y pasos, cambiamos de tercio para seguir avanzando en la forma de sable. Un buen empujón, entrando en mucho detalle en cada movimiento y ya estamos aproximadamente en la mitad de la forma. Terminamos la mañana con los últimos movimientos de la forma de parejas de sable ¿ya sabemos un lado completo… ahora sólo queda saberse el otro lado, dominar ambos y jugar con las variaciones.
Subimos las escaleras y para mejorar el entrenamiento hago algún pequeño tramo corriendo. El aliento falta, pero soy capaz de hacerlo. Parece que la forma física va mejorando poco a poco. Después de una comida energética, aunque sin tamales, que se supone que tenía que ser lo típico de hoy por ser la Virgen de la Candelaria, descansamos lo que el tiempo nos permite y volvemos a bajar para la sesión de tuishou de la tarde. Seguimos centrados en los pasos, trabajando sobre el patrón de tres – tres y como impedir el paso del compañero o provocarle un paso extra,
acercándonos cada vez más al tuishou libre. Toda la tarde invertida en como crear un ritmo y movernos a través de él, variándolo a nuestro antojo y… un, dos, tres y…un, dos tres y… un, dos y… un, dos tres y… cuatro. La musiquilla del conteo se mete en nuestras cabezas como una canción que no deja de sonar. ¡Qué difícil es en ocasiones estar en nuestras caderas cuando todo se mueve libremente! Menos mal que jugamos bastante a menudo Ed y yo a este juego y ya van sonando las cosas. Pasa la tarde volando y volvemos a subir las escaleras para ganarnos el merecido descanso, pero como uno tiene alma de masoquista, vuelvo a subirme un tramo a paso ligero.Cena y charla que nos lleva en esta ocasión, no a los deportes más aburridos como en una de nuestras primeras conversaciones sino a los más rústicos. Esta vez tengo mucho en la chistera para aportar con todos los deportes rurales que tenemos en el País Vasco aunque Simon no se queda a la zaga con los que ellos tienen en Escocia. La verdad es que Perulena podía hacer buenos amigos con falda en las tierras altas.
Un poco de trabajo al ordenador, preparar el blog para que no entren las ansias a los lectores asiduos y a la cama, que mañana será otro día.
viernes, 30 de enero de 2009
Cuaderno de Bitácora. Día 12 de 41. Hasta aquí hemos llegado, de momento
Otro soleado día en San Miguel, buena temperatura y ambiente perfecto para desarrollar habilidades sin pasar calamidades. Me llegan las quejas de España sobre el mal tiempo que sufren en la calle y recuerdo que Ed me cuenta que en Canadá están con 2 metros de nieve… que fácil es quejarse y que fácil criticar a los que se quejan estando a 26 grados aquí. Desayunamos fuerte, como no puede ser de otra manera con el desayuno de los campeones y bajamos a las terrazas donde entrenaremos hoy cargados con nuestros trastos de matar. Hoy toca más sable y las ganas de aprender son muchas. Empezamos el calentamiento dando masajes de percusión a nuestros compañeros y vamos avanzando más hasta que acabamos apartando la estocada de nuestro enemigo con tres golpes de nuestra palma izquierda, uniendo técnica, esquiva y calentamiento de las articulaciones. Un juego superdivertido y con un gran potencial oculto para las aplicaciones marciales. No vale sólo tocar sino que tenemos que influir en la estructura de nuestro compañero. Acabamos no sólo calientes, sino masajeados como a los pulpos, a base de golpes que se reciben con gusto y es que sarna del susodicho tipo, no pica. Una vez preparados, retomamos la forma donde la dejamos después de haber repasado rápidamente lo que ya sabíamos. El tiempo corre y no se puede desperdiciar. Avanzamos unos cuantos movimientos más con un detalle adecuado al máximo exponente del hiperrealismo artístico. Salen las cosas y la energía está claramente presente, así que cambiamos de tema sin dejar el sable para continuar con la forma de parejas. Más movimientos, más correcciones personalizadas, más frustraciones y más alegrías. Ya la tenemos casi terminada, sólo queda un poco y empezaremos con el otro lado.Subimos las escaleras para poder comer, descansar y empezar con energías, las pocas que pueden quedar el último día de la semana, la sesión de la tarde. Bajamos arrastrando las piernas a la sesión de la tarde. El cansancio acumulado hace estragos y sabemos que nos toca más tuishou. Sólo nos mantiene la esperanza de que los requerimientos mentales sean mínimos porque no sabemos lo que nos va a dar de sí la cabeza.
Sam sabe como estamos todos así que retomamos las 4 manos, que ya vamos dominando e introduce el patrón de pasos 3-3. Pasamos la tarde jugando con todas las alternativas, explorando las energías y buscando variaciones en como provocar el paso del compañero o hacer que este deje de moverse. Al final la tarde pasa volando pero también pasa factura. Afortunadamente es la última sesión de la semana. Mañana entrenaremos, pero por nuestra cuenta y una hora más tarde que por supuesto se notará.Después de clase algunos deciden quedarse a tomar algo, Ed y Simon entre ellos, pero como tengo tarea que hacer, me vuelvo sólo escaleras arriba y aprovecho lo que queda de día para estudiar. Cena a la española, a las 9, algo de charla y comentarios sobre la película que saldrá en junio de watchmen (imprescindible), vuelta al cuarto a redactar el blog y a la cama, que hay que descansar.
jueves, 29 de enero de 2009
Cuaderno de Bitácora. Día 11 de 41. Más sable y más tuishou
Amanece un nuevo día sin conexión a internet, pero el sol brilla con fuerza lo que da nuevos objetivos para el día. Después del desayuno de los campeones, esta vez con beicon que Ed había preparado, bajamos con nuestros sables a las canchas para ver que nos tiene preparado Sam. Empezamos la sesión, debidamente protegido con las vendas en la muñeca, que todavía sigue dando guerra, con más ejercicios de cadera y cintura, unido a la expresión de las energías y llevándolo aún más lejos con las energías diagonales (chae, lie, zhou y kao). Después de experimentar un buen rato con las variantes y dejando que el movimiento se cree en vez de crearlo nosotros, empiezo a ver como el movimiento libre es prácticamente idéntico a la forma y todo el potencial que se esconde detrás de estos ejercicios. Sam nos dice antes de dejarlo “tenéis aquí trabajo para por lo menos 5 años” y la verdad es que me parece una predicción bastante generosa ¡Para toda una vida, diría yo!Cambiamos de tercio y pasamos al sable. Más energías, esta vez centrados en el estoque con todas sus variantes en función del ángulo de la hoja y a partir de ahí como introducirlo dentro del movimiento libre. El trabajo va dando sus frutos y cualquiera que nos viese desde fuera día que estábamos haciendo una forma preestablecida (cada uno la suya) en vez de movimiento improvisado. Cambiamos ligeramente de materia y empezamos con la forma de sable. Podíamos pensar que iba a ser pan comido después de todo el trabajo previo que habíamos hecho, pero aunque desde luego las ideas estaban más claras, todavía queda mucho por hacer para que las cosas salgan decentes. Después de los primeros movimientos, cuando ya van saliendo cosas interesantes, cambiamos de tema por última vez en la mañana retomando la forma de parejas de sable. Avanzamos un poco más y todo lo que hemos ido aprendiendo va tomando cada vez más sentido.
Terminamos la mañana y nos llevamos a dos de nuestras compañeras invitadas a comer. Por supuesto la invitación incluye el tradicional ascenso de las escaleras una vez recompuestos del esfuerzo, tenemos un almuerzo especialmente divertido, contando anécdotas y echando unas risas. Para postre, helado y Dorian nos invita a chocolate que llevaba en la mochila sin tener en cuenta que la mochila había pasado la mañana al sol y lo que había quedado era sirope, lo cual no vino mal como aderezo para el helado. Pudimos comprobar en directo que lo que Dorian sentía por el chocolate se podía llamar adicción ya que no paró hasta que el envoltorio quedó nuevo como para volver a usarlo.Bajamos de nuevo las escaleras para la sesión de la tarde que como no podía ser de otra manera iba a estar dedicada al tuishou. Empezamos con 4 manos, detallando el ritmo hacia delante, con todas las energías a su máxima intensidad y continuamos con el trabajo de cómo provocar el paso en el compañero. Fue una tarde más que productiva con la particularidad de que tuve la oportunidad de ayudar a Sam en alguna demostración. Las cosas van saliendo y aunque haya detalles que todavía se atraviesen, la sensación general de la gente es que van saliendo las técnicas (unas más que otras).
Vuelta a subir las escaleras, cena y esperamos a que nuestra casera venga a arreglar por fin la conexión. Se retrasó un poco pero al final lo conseguimos. Pasamos el resto de la tarde echando unas risas viendo vídeos en youtube, trabajo en el ordenador y a la cama, que mañana es el último día de entrenamiento de la semana. No podrá ser en las canchas de siempre porque se acerca la fiesta de la Candelaria y el parque se llena con un mercado de flores y plantas para celebrar la llegada de la primavera, así que tendremos que irnos a unas terrazas donde estamos teniendo las sesiones de la tarde, esperando que nadie resulte herido por un sablazo debido al menos espacio.
Cuaderno de Bitácora. Día 10 de 41. Baja el maldito hombro o mi posición clunk es mi santuario.
Amanece otro día soleado en San Miguel. Al mirar por la ventana no puedo evitar pensar en el frío que están pasando en España. Con una sonrisa en los labios me adecento y voy a por el desayuno de los campeones. Cargados con nuestros sables bajamos al parque con muchas ganas pero con algo de preocupación por mi muñeca. Por la noche puse el vendaje un poco apretado de más de manera que al rato de estar dormido me desperté con la mano dormida y dolorida por lo que tuve que quitármelo y no pudo hacer su función. Empezamos la sesión de la mañana con el estudio de principios básicos sobre el movimiento de la cadera y la cintura de manera que esta soporte la energía en los diferentes tipos de pasos, jinete, medio jinete y los distintos arcos en función de la anchura y longitud. Afortunadamente gran parte de este trabajo me resulta familiar aunque por supuesto Sam es capaz de darle una nueva dimensión. Después de un trabajo profundo, cogemos nuestros sables y empezamos a trabajar los tajos básicos desde todas las direcciones, empezando por el corte descendente vertical, diagonal descendente desde ambos lados con la misma guardia, horizontales desde ambos lados, diagonales ascendentes y vertical ascendente. Cuando parece que van saliendo las cosas introducimos el típico pase por la espalda del sable para transformarlo en un tajo finalmente los cortes seguidos describiendo un ocho pasando por los dos lados del cuerpo. Como no puede ser de otra manera, además empezamos a introducir movimientos de piernas de manera que estos soporten las técnicas y acabamos haciendo movimiento libre por toda la cancha. Una experiencia extremadamente divertida que sólo se queda enturbiada porque la muñeca me da algunos problemas a pesar de tenerla bien sujeta con un vendaje funcional todo lo profesional que me pude hacer. Aunque acabé con algunas molestias me consuela pensar que si no llega a ser por las vendas quizá no hubiese podido seguir el entrenamiento. Y para terminar la sesión de la mañana, empezamos con la forma de parejas de sable. Apenas un par de movimientos en cada lado, pero lo justo para empezar a saborearla.
Subimos las escaleras para ir a comer y cuando llegamos nos encontramos con que María tampoco ha venido hoy porque parece ser que está en el hospital (espero que no sea por el estrés que le causamos) pero afortunadamente ha venido su hermana pequeña para hacer las tareas de la casa, pero no la comida. Menos mal que Jane, consciente de todo, nos salvó preparándonos una comida deliciosa. Pero las desgracias nunca vienen solas y también habíamos perdido la conexión a internet ¿Qué íbamos a hacer ahora desconectados del mundo?
Bajamos a la sesión de la tarde para una nueva sesión de empuje de manos y trabajamos en primer lugar como provocar el paso en el compañero practicando 4 manos. Aparentemente sencillo cuando se trata de que el compañero avance, pero no tanto cuando se quiere que el compañero retroceda. Al rato, cambiamos de tercio y volvemos a los 8 ejercicios preparatorios de empuje de manos, esta vez para centrarnos en los números 7 y 8. Sam nos presenta el primero de los dos y tengo la suerte de ser la persona que le ayuda para hacerlo. Aparentemente es muy sencillo cuando él lo hace pero como no, cuando me toca a mi recibir entro en mi infierno particular (realmente compartido por todos los compañeros) de recibir la energía que me envía de manera correcta y ser capaz de neutralizarla dejándome en la posición adecuada para realizar mi técnica… por supuesto esto nunca pasa a la primera, ni a la segunda, ni a la tercera… menos mal que he visto pasar por esto a todos mis compañeros, incluso a l
os más experimentados. Sam no deja de dar instrucciones que deberían ser de sobra conocidas. Relaja el hombro, deja caer el codo, no te salgas de la cadera,… Al final algo va saliendo y según lo vamos practicando y cambiando de compañeros parece que la cosa mejora, pero todavía queda lejos dominarla. El ejercicio número 8 resulta más sencillo aunque está basado en parte en el número 7. Me imagino que será por el rato que estuvimos practicando el anterior. Terminamos la tarde agotados y con nuestras cabezas pidiendo irse de vacaciones por la cantidad de información asimilada y porque se sienten ignoradas por nuestros cuerpos que les cuesta hacer lo que les piden. Subimos la cuesta de nuevo y como seguimos sin internet soy el elegido por votación popular para llamar al servicio técnico (será porque hablo español…). Parece que no tendremos conexión hasta mañana, así que cenamos, escribo el blog para tenerlo preparado para cuando podamos volver a la civilización y pasamos el resto de la tarde noche en el sofá, cogiendo fuerzas para mañana y viendo una película.
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